¿Por qué Monk? Para responder a eso, tenemos que rebobinar unos años.
Adrián y yo nos conocimos durante los estudios universitarios. Tuvimos la suerte de cursar una carrera muy especial que nos hizo viajar y vivir en el extranjero la mayor parte del tiempo, lo que creó un vínculo muy fuerte entre nosotros. Justo antes de terminar la carrera, lanzamos nuestra primera startup: una marca de motos eléctricas. Durante cuatro años hicimos un gran trabajo, hasta que lamentablemente fuimos víctimas de una estafa por parte de un fabricante y tuvimos que cerrar (una lección aprendida que, desde luego, no volverá a repetirse).
Tras aquello, nos sentimos bastante perdidos y sin ningún proyecto emprendedor entre manos. Mientras tanto, ambos empezamos a cuidar más de nosotros mismos. Os podéis imaginar cómo estaban nuestros cuerpos después de cuatro años trabajando 14 horas al día en la startup y sin hacer nada de ejercicio...
Como buenos culos inquietos que somos, ¡necesitábamos empezar algo nuevo cuanto antes!
Al mirar el mercado, nada de lo que veíamos nos convencía. No había realmente ninguna marca de running que transmitiera ese sentido de pertenencia que buscábamos. Por supuesto, los gigantes del sector quedaban fuera de la ecuación (marcas diluidas, hechas para todo el mundo y para nadie a la vez), y en las marcas emergentes sentimos que faltaba algo: ese "algo" que conectara de verdad con nuestros valores y nuestra forma de ver la vida.
Y así fue como nació Monk.
Queríamos crear una marca que representara la fuerza de los valores que nos han moldeado a lo largo de nuestra vida y de nuestras experiencias emprendedoras, valores que creemos que también pueden contribuir a construir una sociedad mentalmente más fuerte. En el centro de todo está la resiliencia: la fuerza para superar cualquier reto que nos ponga la vida, combinada con una perseverancia incansable.
Esta filosofía se plasma directamente en nuestro símbolo. El círculo continuo que hemos diseñado no es solo la representación de una pista de atletismo; también simboliza el ciclo completo de los comienzos y los finales. Nos recuerda que no importa cuántas veces nos caigamos: nos volveremos a levantar y lo intentaremos de nuevo.
Berlín - Copenhague
Un día después de que España se proclamara campeona del mundo por segunda vez, empezaban nuestros días de estrategia. Esta vez no iban a ser los habituales: en vez de una sala de reuniones, elegimos una bici, un mapa y 421 kilómetros entre Berlín y Copenhague.
Monk Sessions
Eventos en colaboración con marcas.
